Morelia, Michoacán, 7 de julio de 2026.– La gira presidencial por la Meseta Purépecha derivó en un nuevo capítulo de tensión política, luego de que el dirigente del PRI en Michoacán, Memo Valencia, acusara a la mandataria federal, Claudia Sheinbaum, de mantener una postura indolente y evasiva frente a la crisis de seguridad, al omitir cualquier pronunciamiento sobre el ataque armado que costó la vida a cinco policías estatales en el municipio de Nahuatzen.
En una conferencia de prensa cargada de tono acusatorio, Valencia expuso la que considera una grave falla de liderazgo y sensibilidad política. Según el priista, la jefa del Ejecutivo federal transitó por la zona del crimen sin siquiera mencionar el hecho, a pesar de que el lugar de la emboscada se encontraba a solo unos kilómetros de su recorrido oficial.
“Tan solo a unos kilómetros de ahí fueron emboscados cinco policías municipales y la presidenta Sheinbaum no los mencionó siquiera. Estuvo a unos cuantos kilómetros de Uruapan y no fue digna de visitar un municipio donde todavía duele la muerte de su alcalde Carlos Manzo. Así es que sus discursos se van y se evaporan cuando la realidad le llega y le supera”, sentenció el líder opositor.
El enfoque político-policiaco de la crítica se profundizó al calificar la visita como una “burla” y un acto de desprecio hacia las víctimas. Valencia enfatizó que la mandataria habría pasado de largo frente a un escenario de dolor y duelo institucional, evidenciando, desde su perspectiva, un desdén por la seguridad pública que contrasta con sus discursos de unidad.
“Me indigna, me molesta que venga con sus discursos patrioteros a reírse del pueblo cuando a unos metros de donde ella estuvo ahí en la Meseta asesinaron a cinco policías y no dijo absolutamente nada. Me molesta que no vaya a Uruapan, o sea, parece que se burla, lo hace a propósito y eso no está bien”, añadió Valencia, elevando el tono de la confrontación política.
Pero la crítica no se limitó al tema de seguridad. En un movimiento estratégico para involucrar a la capital michoacana en la controversia, Memo Valencia denunció un presunto agravio político contra el alcalde de Morelia, Alfonso Martínez, a quien, dijo, se le relegó a un “corralito” durante el evento oficial, sin permitirle un lugar en el presídium.
“Debió haber estado en presídium, no en un corralito. Discúlpeme, pero es una ofensa que le hacen a todos los morelianos, no nada más al presidente municipal”, reclamó el líder priista, transformando un incidente protocolar en un símbolo de la falta de diálogo y respeto institucional que, según el PRI, caracteriza al actual gobierno federal.
Ante el escenario de polarización, la delegada del CEN en Michoacán, Cuquis Camarena, intentó poner un contrapeso discursivo alejado del enfrentamiento directo, aunque enmarcado en la misma agenda de seguridad. Camarena aseguró que México requiere “tender puentes de diálogo” y recuperar la confianza internacional, y desde el PRI hizo un llamado urgente a la unidad:
“Queremos un México que dialogue, un México que genere confianza, que genere certidumbre y que respete la ley para que vuelva a ser un país fuerte y respetado por el mundo, porque cuando a México le va bien, nos va bien a todos y más que nunca, necesitamos unidad, instituciones fuertes y unirnos los mexicanos”, afirmó.
La respuesta del gobierno federal no se ha hecho esperar. Fuentes cercanas a la Presidencia han calificado las acusaciones de Valencia como “politiquería barata” y han defendido la agenda de la mandataria en la región, asegurando que la seguridad es una prioridad y que los hechos de Nahuatzen son materia de investigación por parte de las fiscalías correspondientes. Sin embargo, el silencio oficial durante la gira y la omisión del mensaje de condolencia se han convertido en el flanco débil que la oposición ha explotado para desgastar la narrativa de la “Cuarta Transformación” en el estado.
Mientras tanto, en las calles de Uruapan y Nahuatzen, el eco de los disparos aún resuena en la memoria colectiva de una población que exige respuestas, mientras el ring político se calienta de cara a los próximos procesos electorales. La masacre de los cinco policías se ha transformado, en el discurso opositor, en un símbolo de la negligencia federal y en la prueba más reciente del fracaso de la estrategia de seguridad en el corredor de la Meseta Purépecha.













