Apatzingán, Michoacán, 11 de junio de 2026 .- La Selección Mexicana arrancó con el pie derecho su participación en el Serial Internacional, derrotando 2-0 a Sudáfrica en un Estadio Ciudad de México que vibró con millones de mexicanos incondicionales. Sin embargo, lejos del bullicio del estadio, en Apatzingán, la historia tuvo un capítulo amargo: muchos despreciaron el gesto solidario de la presidenta Fanny Arreola Pichardo y una empresa de refrescos, quienes se unieron para que los que no tienen posibilidades pudieran disfrutar del partido.
En la cancha, el Tri fue contundente. Al minuto 9, Julián Quiñones, con un tiro raso que se coló entre las piernas del portero sudafricano, abrió el marcador y desató la locura. Antes del descanso, Quiñones estrelló un balón en el poste, manteniendo la ventaja de 1-0.
En la segunda mitad, la alegría aumentó. Brian Gutiérrez provocó la expulsión de Sphephelo Sithole, dejando a Sudáfrica con uno menos. Pero la noche tuvo un momento histórico: al minuto 66, ingresó Gilberto Mora, convirtiéndose en el mexicano más joven en disputar este evento y el sexto a nivel mundial, solo por debajo de Pelé. Su debut fue mágico, porque de inmediato, Raúl Jiménez, de un certero cabezazo tras centro de Roberto Alvarado, selló el 2-0 definitivo con una dedicatoria especial.
Mientras en la cancha los héroes sudaban la camiseta, en las calles de Apatzingán, la solidaridad también jugaba su partido más importante. La presidenta Fanny Arreola Pichardo y una empresa refresquera instalaron pantallas gigantes y llevaron bebidas para que familias de escasos recursos pudieran vivir el encuentro.
PESE A QUE EL PALACIO MUNICIPAL OTORGÓ DÍA DE ASUETO A LOS TRABAJADORES PARA QUE PUDIERAN ASISTIR A LA PROYECCIÓN, ESTOS PREFIRIERON VER EL PARTIDO DESDE SUS CASAS O EN ALGÚN RESTAURANTE CON AIRE ACONDICIONADO.
El intenso calor que azotó la región fue un factor determinante para la poca asistencia, pues muchos optaron por lugares cerrados y frescos antes que soportar las altas temperaturas en la vía pública. A esto se sumó que el gesto solidario fue despreciado por varios de los pocos asistentes, que dieron la espalda a esta muestra de altruismo en plena celebración deportiva.
Lo más importante: la victoria del Tri y el debut histórico de Gilberto Mora quedaron opacados en Apatzingán por la falta de empatía de quienes menospreciaron un acto que buscaba llevar el futbol a los más necesitados, a lo que se sumó el calor extremo que alejó a la afición, incluyendo a los propios trabajadores municipales que prefirieron seguir el partido desde lugares con clima artificial. Mientras en el Estadio Ciudad de México los mexicanos no dejaron de alentar, en Michoacán quedó la lección de que la solidaridad, a veces, es el rival más difícil de vencer.













