Morelia, Michoacán, 29 de junio de 2026.- El cielo descargó su furia sobre la capital michoacana la tarde de este lunes, transformando avenidas principales en ríos de corriente imparable y desatando una cadena de emergencias que mantuvieron en vilo a cuerpos de rescate y automovilistas. Lo que parecía una lluvia intensa pero común, terminó por rebasar la capacidad del drenaje pluvial, provocando inundaciones masivas, decenas de vehículos varados y un accidente con personas lesionadas que encendió las alertas en el oriente de la ciudad.
De acuerdo con los primeros reportes policiales, el caos vial se concentró en tres puntos neurálgicos: el norte, el poniente y, con especial gravedad, el oriente de Morelia. Sin embargo, el episodio de mayor riesgo se vivió sobre la avenida Madero Poniente, a la altura del Puente Paso Catrinas, frente al fraccionamiento Villas del Pedregal. El agua, que subió de manera casi instantánea, arrastró una motocicleta varios metros y mantuvo atrapados a los ocupantes de al menos cinco vehículos, quienes fueron rescatados por elementos de Protección Civil y bomberos en medio de la desesperación.
El escenario dentro de Villas del Pedregal no fue menos crítico. El desbordamiento de uno de los canales pluviales inundó calles enteras, convirtiendo el asfalto en un espejo de agua turbia que anegó patios y plantó bajos de cocheras. Vecinos de la zona relataron que el nivel del líquido alcanzó los 80 centímetros en algunos tramos, obligando a familias a refugiarse en plantas altas.
Pero el momento de mayor tensión se registró en el carril lateral de la misma avenida Madero Poniente, frente a la tienda Aurrera de la colonia San Pascual. En ese punto, y bajo la lluvia torrencial, el conductor de un automóvil particular perdió el control al no visualizar una excavación abierta por las obras del Morebús. El vehículo cayó dentro del hoyo de más de dos metros de profundidad, lo que derivó en el rescate de dos personas con lesiones leves, quienes fueron atendidas por paramédicos en el lugar y trasladadas a un hospital para su valoración.
El caos se replicó en otras zonas estratégicas. Sobre las laterales del Libramiento Oriente, a la altura de la Central de Abastos y el Puente Eréndira, el agua estancada frenó por completo la circulación de tráileres y camiones de carga. De igual manera, el camino que conecta Morelia con Ciudad Salud se volvió intransitable, al igual que el Libramiento Poniente, frente a la colonia Defensores de Puebla, donde el nivel del agua alcanzó los tapacubos de los automóviles.
Ante el creciente número de incidentes, las autoridades emitieron un mensaje de urgencia a través de sus canales oficiales. A los conductores se les instruyó de manera tajante: reducir la velocidad, mantener distancia preventiva, encender luces intermitentes y, sobre todo, NO intentar cruzar zonas encharcadas o con corriente visible, pues la fuerza hidráulica es capaz de desplazar unidades de hasta dos toneladas.
Para los peatones, la advertencia fue aún más severa. Se prohibió terminantemente cruzar avenidas o drenes con agua elevada, así como acercarse a alcantarillas o registros destapados, ya que el riesgo de ser arrastrados o de caer en pozos de succión es latente, incluso en sitios donde el agua parece poco profunda.
Hasta el cierre de esta edición, no se reportaban víctimas mortales que lamentar, aunque el saldo de daños materiales es cuantioso y las autoridades municipales ya contabilizan los desperfectos en la vía pública y los vehículos siniestrados. La Coordinación Estatal de Protección Civil mantiene un operativo de monitoreo en las zonas de riesgo, a la espera de que el sistema frontal continúe su desplazamiento, aunque se prevén más precipitaciones en las próximas horas. La recomendación final es clara: evitar salir a menos que sea estrictamente necesario y mantenerse informado a través de fuentes oficiales.













