Apatzingán, Michoacán, 13 de abril de 2026.- En una ofensiva sin precedentes contra la infraestructura de inteligencia del crimen organizado, la Fiscalía General del Estado de Michoacán (FGE), en coordinación con DEFENSA, Guardia Nacional y Guardia Civil, logró desmantelar una red de videovigilancia clandestina que operaba como los «ojos» de la delincuencia en la región.
LO MÁS GRAVE: a través de esas cámaras, los grupos criminales mantenían una vigilancia constante y secreta sobre las corporaciones policiacas, monitoreando sus rutinas, horarios de patrullaje, movimientos internos y la ubicación de sus unidades para evadirlos o atacarlos con ventaja.
El dato escalofriante: con el aseguramiento de 14 nuevas cámaras ilegales este domingo, la cifra total de dispositivos ilegales retirados desde febrero asciende a 49. Así lo confirmó la propia Fiscalía.
ASÍ OPERABA EL «ESPIONAJE POLICIAL»
El operativo interinstitucional se desplegó en diversas colonias, donde las fuerzas federales y estatales detectaron los dispositivos camuflados en postes de energía eléctrica y telefonía, sin ningún permiso. De acuerdo con las investigaciones, este tipo de sistemas clandestinos no solo servía para vigilar a las autoridades en general, sino que estaban enfocados especialmente en seguir el rastro de patrullas, comandancias y agentes en campo.
«No era solo vigilancia callejera: era un SISTEMA DE CONTRA-INTELIGENCIA DISEÑADO PARA ESPIAR A QUIENES COMBATEN EL CRIMEN», señalaron fuentes de la investigación.
Cronología del golpe a los «VIGILANTES FANTASMA»
La FGE reveló que esta red ilegal fue desarticulada en fases sucesivas:
- 26 de febrero: 7 cámaras aseguradas.
- 28 de marzo: 17 cámaras retiradas (el golpe más duro hasta ese momento).
- 30 de marzo: 11 cámaras más decomisadas.
- 12 de abril: 14 cámaras incautadas.
TOTAL ACUMULADO: 49 DISPOSITIVOS FUERA DE OPERACIÓN.
Las cámaras aseguradas ya fueron puestas a disposición del Ministerio Público, que integra una carpeta de investigación para determinar su origen, funcionamiento y conexión con células delictivas específicas. La FGE advirtió que no se descartan más aseguramientos en los próximos días.
«La FGE refrenda su compromiso de trabajar de manera coordinada para garantizar condiciones de paz y seguridad, cerrando espacios a la impunidad y devolviendo a la ciudadanía el control de sus entornos», destacó el comunicado oficial.
Para los habitantes de Apatzingán, este golpe representa un respiro: esas cámaras no vigilaban para protegerlos, sino para acechar a los policías y facilitar las operaciones delictivas. Ahora, con 49 «ojos» menos sobre las calles y las corporaciones, la delincuencia organizada pierde una de sus herramientas más valiosas: la capacidad de espiar a sus perseguidores.

























