Apatzingán, Michoacán, 22 de octubre de 2026.- Mientras el gobernador Alfredo Ramírez Bedolla observaba el desfile desde el balcón de Palacio Municipal de Apatzingán, acompañado de funcionarios estatales, diputados y autoridades del municipio de Apatzingán, la presidenta municipal de Uruapan, Grecia Quiroz, siguió el evento desde una banquita colocada en la vía pública, rodeada de ciudadanos y familias.
Grecia Quiroz acudió a Apatzingán por invitación de la regidora Lila Ceja, y no ingresó a Palacio Municipal debido a que no fue invitada a la recepción que se llevó a cabo en el recinto oficial, a donde sí tuvieron acceso el mandatario estatal y su comitiva.
La escena resultó llamativa por el contraste. Elementos de la Defensa Nacional y de la Guardia Civil blindaron el Palacio Municipal con un amplio dispositivo de seguridad, mientras la alcaldesa uruapense permanecía al nivel de la calle, a la vista de los asistentes, sin la barrera que separaba a las autoridades en el recinto oficial.
Durante el desarrollo del desfile, la presidenta municipal pudo reunirse con personas de índole político, asesores en materia de seguridad e incluso con ciudadanos que le pidieron tomarse una fotografía. Todo ocurrió en plena vía pública, sin protocolos de por medio y mientras los contingentes pasaban frente al público.
El desfile se realizó en el marco de la conmemoración de la promulgación del Decreto Constitucional para la Libertad de la América Mexicana, firmado en Apatzingán el 22 de octubre de 1814, hecho histórico que cumple 212 años y que cada año convoca a autoridades y habitantes de la región en la cabecera municipal.
La ausencia de Quiroz en la recepción oficial no pasó inadvertida entre los asistentes, quienes además comentaron su decisión de seguir el desfile entre la gente y no en el área reservada para funcionarios.
La imagen abre un debate sobre la forma en que las autoridades se relacionan con la ciudadanía en regiones con altos niveles de violencia. Mientras el gobierno estatal desplegó un esquema de seguridad reforzado para resguardar a los funcionarios, la alcaldesa de Uruapan apostó por una presencia más abierta en un espacio público, donde pudo escuchar de primera mano a quienes se acercaron a ella.


















