Apatzingán, Michoacán, 23 de junio de 2026.- Con la sonrisa de quien cumple una meta y la mirada puesta en la niñez, la Presidenta Municipal de Apatzingán, Fanny Arreola Pichardo, encabezó este martes la entrega de la cancha multifuncional completamente rehabilitada en el módulo de la colonia Rubén Romero. No se trató de una inauguración más, sino de un verdadero festejo comunitario que refleja el trabajo incansable de una administración que cree en el deporte como motor de cambio.
Con el entusiasmo que la caracteriza, Arreola Pichardo no solo cortó el listón; corrió, saltó y convivió con las y los jóvenes que ya estrenaban el nuevo espacio. «Esto es más que cemento y pintura, esto es dignidad, es encuentro y es la prueba de que cuando hay voluntad, los sueños de una comunidad caben en una cancha», expresó la alcaldesa, visiblemente emocionada ante decenas de familias que celebraron la obra.
La rehabilitación de este espacio, enmarcado en el programa Mundial Social 2026, representa la firme convicción de la presidenta municipal por llevar la fiesta del futbol y la convivencia a cada rincón de Apatzingán. Agradeciendo el respaldo de la Presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, Fanny Arreola subrayó: «Queremos que el espíritu del Mundial no se viva solo en los grandes estadios, sino que retumbe en las colonias, en las canchas de tierra y en el corazón de nuestra gente. Por eso, hoy celebramos que Apatzingán tiene un nuevo hogar para el deporte».
La obra, que incluyó mejoras integrales, es un reflejo del estilo de gobierno de Arreola Pichardo: gestión, cercanía y acción. Con un discurso alejado de los formalismos, la presidenta recorrió cada rincón de la cancha, escuchó a los entrenadores locales y prometió seguir trabajando con la misma pasión para recuperar más espacios que hoy estaban olvidados.
«Este es el camino: seguir gestionando, seguir rehabilitando y seguir construyendo un entorno más seguro y lleno de oportunidades para nuestras niñas, niños y jóvenes», afirmó la munícipe, reafirmando su compromiso de que el bienestar de las familias apatzinguenses sea el centro de cada decisión.
Con esta entrega, Apatzingán no solo suma una cancha, sino que gana un símbolo de unidad y esperanza, impulsado por una presidenta que demuestra, día con día, que el cambio también se construye con alegría, trabajo en equipo y mucho entusiasmo.















