Apatzingán, Michoacán, 21 de junio de 2026.- Hay una vieja verdad del rancho que los políticos conocen bien pero pocas veces confiesan Y LO DIGO CON MUCHO RESPETO: los perros de rancho cuidan la casa cuando hay peligro, pero cuando hay fiesta los encadenan para que no estorben. Algo parecido ocurrió este sábado en la rueda de prensa del Partido de la Revolución Democrática Michoacán en Apatzingán, donde militantes, regidores, secretarios generales y presidentes de comités municipales desfilaron como lista de asistencia, mientras toda el agua corría por un solo surco: el empresario Vicente González Jiménez.
Fue el propio diputado local Octavio Campo Córdoba, promotor del proyecto «Por la Grandeza de Michoacán», quien marcó sin disimulo la jerarquía real del evento. Entre un mar de nombres de compañeros de partido y cargos internos que la militancia conoce de memoria, Campo Córdoba dedicó los elogios más extensos, más cálidos y más personales no a ningún cuadro político, sino a un empresario de la región.
EL HOMBRE DEL MOMENTO

«Es un perfil serio, un ciudadano empresario que es parte de la cultura del esfuerzo, de la cultura del sacrificio, de la cultura de salir a trabajar todos los días,» dijo el legislador sobre González Jiménez, en un discurso que sonó más a presentación de candidato que a reconocimiento de simpatizante.
«EN POLÍTICA REQUERIMOS FIGURAS COMO VICENTE QUE SE INVOLUCREN EN EL INTERÉS DE MEJORAR Y CAMBIAR MUCHAS COSAS. CUENTAS CONMIGO, CUENTAS CON MI APOYO, CUENTAS CON TODO MI RESPALDO PARA LO QUE QUIERAS HACER,» remató Campo Córdoba, con una contundencia que pocos de sus propios correligionarios presentes en el salón han escuchado dirigida hacia ellos.
El propio Vicente González fue lacónico pero preciso al tomar la palabra: «Quiero agradecer al diputado Octavio por esta invitación. Aquí estamos presentes apoyando.» Pocas palabras. Las suficientes.
LA MILITANCIA, DE ADORNO
El contraste fue inevitable para cualquier observador. Lupita Chávez, presidenta del Comité Ejecutivo Municipal del PRD en Apatzingán, abrió el evento nerviosa y confundiendo el nombre del propio diputado al que presentaba. Javier Orozco, coordinador de regidores, fue mencionado en la lista inicial y no volvió a aparecer en el discurso central. Lo mismo ocurrió con regidores de Múgica, Parácuaro y Buenavista, secretarios generales y presidentes de comités: PRESENCIA EN LA LISTA, INVISIBILIDAD EN EL PROTAGONISMO.
La militancia, fiel y puntual, llenó las sillas. Pero cuando el diputado habló de futuro, de proyecto y de la gente en quien confía, el nombre que repitió fue el del empresario, no el de ningún militante de años.
UN MENSAJE ENTRE LÍNEAS
El proyecto «Por la Grandeza de Michoacán» se presenta como una agenda social que busca salir de la lógica partidista. Campo Córdoba lo repitió varias veces: ya no quiere hacer política de escritorio, quiere escuchar a la gente en la calle. Pero la señal política más clara del evento no vino de ningún discurso sobre seguridad, campo o elecciones. Vino de la forma en que un diputado que acaba de dejar la presidencia de su partido elige públicamente, con nombre y apellido, a un empresario como figura central de su proyecto.
En el rancho, cuando el dueño suelta a un perro nuevo junto a los de siempre, todos entienden para qué lo trajo.
El diputado Campo Córdoba continuará su gira este domingo y la próxima semana presentará el equipo formal que lo acompañará en su recorrido por todo Michoacán.














