Culiacán, Sinaloa, 1 de Mayo del 2026.- El gobernador Rubén Rocha Moya solicitó licencia temporal al Congreso de Sinaloa para separarse del cargo, con el argumento de facilitar las investigaciones que le sigue la Fiscalía General de la República (FGR). Sin embargo, detrás del anuncio subyace una estrategia política clara: proteger la continuidad del proyecto morenista en la entidad y evitar que su posible procesamiento sea utilizado como ariete opositor en pleno año electoral.
En un mensaje público cargado de tono militante, Rocha Moya rechazó categóricamente los señalamientos en su contra, calificándolos como parte de una “operación política” en su contra. “No permitiré que me utilicen para dañar al movimiento al que pertenezco”, sentenció, en una clara advertencia a sus adversarios internos y externos que buscan desgastar a la llamada Cuarta Transformación en el noroeste del país.
Desde una lectura política, la licencia representa una jugada de varias aristas:
- Desactivar una crisis institucional en ciernes: Al separarse provisionalmente, Rocha evita un posible desafuero o captura simbólica en funciones, lo que habría dejado una imagen de debilidad gubernamental y beneficiado a la oposición –PAN y PRI– en el Congreso local.
- Preservar la gobernabilidad morenista: La licencia permite que el Gobernador nombre a un encargado de despacho afín al proyecto presidencial, evitando así un vacío de poder que pudiera ser aprovechado por grupos rivales o por el crimen organizado, que ya tiene alta incidencia en zonas como el sur de Sinaloa.
- Mensaje a la FGR y al Presidente: El mandatario busca demostrar “total disposición” a cooperar, pero sin renunciar a su militancia ni aceptar señalamientos políticos disfrazados de investigación judicial. “Tengo la conciencia tranquila”, repitió como un guiño a la base morenista que lo llevó al poder.
Analistas políticos consultados coinciden en que la decisión responde a un cálculo preventivo: adelantarse a un probable golpe mediático-legal promovido por sectores del propio gobierno federal o por la oposición, en un contexto de fragmentación dentro de Morena rumbo a 2024.


























