Apatzingán, Michoacán, 29 de octubre de 2026.- Hay sesiones de cabildo que se aprueban por mayoría y otras que se disfrutan por unanimidad. La de este jueves fue de las segundas, al menos para quienes gustan del género de comedia política con reparto de lujo.
El primer acto lo protagonizó el regidor morenista Hugo Molina Monroy, quien alzó la voz para exigir que se cuide la calidad de una obra pública. Hasta ahí, nada que objetar: vigilar es parte del trabajo.
Fue entonces cuando la presidenta municipal, Fanny Arreola, sacó el expediente de la memoria colectiva. Según dijo, EL CONSTRUCTOR DE LA OBRA FUE RECOMENDADO POR EL PROPIO REGIDOR MOLINA, quien además lo conoce tan bien que “bien le puede decir que es su amigo”. Un caso clásico de exigirle al amigo que haga bien la obra del amigo, aunque primero hubo que conseguirle la obra.
Arreola Pichardo, sin perder la compostura, tranquilizó al crítico: TODAS LAS OBRAS CUENTAN CON FIANZA DE VICIOS OCULTOS Y, SI ALGO SALE MAL, EL CONTRATISTA TIENE QUE REPARARLO. Y ACLARÓ QUE RECOMENDAR A ALGUIEN NO SIGNIFICA QUE SE RELAJEN LAS MEDIDAS DE SEGURIDAD que exige toda obra pública. Es decir, el amigo recomendado también tendrá que cumplir. Una lección de institucionalidad en vivo.
Molina negó la versión y aseguró que esa persona no forma parte de su equipo.
SEGUNDO ACTO: LA SUPLENTE DE LA CASA
Pero la función tenía segunda parte. La regidora María del Carmen Zepeda Ontiveros, también de extracción Morenista y quien no se había quedado callada en toda la sesión, recibió su propia dosis de realidad. La presidenta le señaló que exige y exige, pero que al momento de registrarse eligió como suplente a su propia hija, quien tomaría su lugar si ella dejara el cargo por cualquier causa.
Dicho de otro modo: el cabildo, afirmó la alcaldesa, es un lugar donde se pide transparencia, pero la sucesión puede quedar en familia. Una lección de que se puede ser vigilante del interés público sin dejar de ser previsora en el interés doméstico.
Cabe aclarar que registrar suplentes es un procedimiento legal. Lo que aquí se discute es la congruencia entre el discurso y el expediente familiar. De eso, como en toda buena comedia, cada quien sacará su moraleja.
Lo cierto es que, entre exigencias de calidad, fianzas de vicios ocultos y suplentes de apellido conocido, EL PÚBLICO ASISTENTE TUVO CLARO QUE EN APATZINGÁN LA RENDICIÓN DE CUENTAS ES UN DEPORTE QUE SE PRACTICA EN AMBAS DIRECCIONES.












