Apatzingán, Michoacán, 25 de junio de 2026.- La acusación que enfrenta el elemento de la Policía Municipal de Apatzingán que disparó su arma de cargo en defensa propia —y de su compañero que se transportaban en la misma unidad— abre un debate que no puede postergarse más: ¿hasta dónde puede llegar un policía antes de ser señalado como el villano de la historia?
LOS HECHOS SON CONTUNDENTES. Una turba intentó voltear la camioneta en la que se trasladaban los elementos. No se trató de una manifestación pacífica. No fue una protesta ciudadana. Fue una agresión directa contra agentes del orden que, en ese momento, eran también seres humanos con derecho a preservar su integridad física. En ese contexto, la respuesta del elemento no fue un exceso; fue la ÚNICA SALIDA ANTE UNA AMENAZA REAL E INMINENTE.
Suspender o procesar penalmente a un policía por defenderse no es justicia. Es un mensaje devastador para toda la corporación.
ES DECIRLE A CADA ELEMENTO UNIFORMADO QUE MÁS LE VALE QUEDARSE QUIETO, MIRAR HACIA OTRO LADO Y DEJAR QUE LA VIOLENCIA OCURRA FRENTE A SUS OJOS. Es convertir a quienes tienen la obligación legal y moral de proteger a los ciudadanos en simples espectadores con miedo a actuar.
Y ESE ESCENARIO ES EXACTAMENTE LO QUE APATZINGÁN NO PUEDE PERMITIRSE.
La memoria colectiva de esta ciudad no es corta. El 23 de noviembre de 2025, lo que comenzó como una protesta derivó en una turba que incendió el Palacio Municipal. El costo de aquel acto de vandalismo e impunidad no lo pagaron quienes prendieron las llamas. Lo pagamos todos los apatzinguenses, porque el dinero público que sostiene a la administración municipal nos pertenece a cada uno de los ciudadanos de este municipio. Cada peso destinado a reparar lo que una turba destruyó fue un peso menos para obra pública, para seguridad, para servicios básicos.
¿APRENDIMOS ALGO DE AQUELLO? LOS HECHOS RECIENTES SUGIEREN QUE NO.
El patrón es preocupante. Cuando la violencia colectiva no encuentra consecuencias, se repite y escala. Cuando el policía que actúa conforme a su deber termina ante un ministerio público y el que voltea una unidad oficial regresa a su casa sin cargos, el Estado manda una señal inequívoca: LA IMPUNIDAD TIENE PREFERENCIAS.
No se trata de blindar corporaciones ni de defender excesos reales cuando los haya. La rendición de cuentas en las fuerzas del orden es necesaria y debe existir. Pero existe una diferencia fundamental entre el abuso de autoridad y la legítima defensa, y confundir ambos conceptos de forma deliberada o por conveniencia política es una forma de desmantelar silenciosamente la seguridad pública.
APATZINGÁN NECESITA POLICÍAS QUE ACTÚEN, NO POLICÍAS QUE EVADAN. Necesita una autoridad que entienda que respaldar a sus elementos cuando actúan correctamente no es impunidad: es gobernabilidad. Y necesita ciudadanos que comprendan que festejar sobre la violencia, cualquiera que sea el pretexto, tiene costos que tarde o temprano todos terminamos pagando.
La pregunta que debe responderse con claridad en este caso no es por qué disparó el policía. La pregunta es POR QUÉ NADIE RESPONDE POR LA TURBA QUE LO OBLIGÓ A HACERLO.
En EL DÍA DE MICHOACÁN no escribimos con presión de ningún tipo: económica, política o social. Hemos sido víctimas de políticos y criminales que incluso han enlutado esta casa editorial. ¡Sí, nos da miedo! Porque los políticos ahora se codean con el crimen organizado. Pero siempre nos manejamos con la que creemos es la verdad.
He recibido muchos mensajes que acusan a los dos regidores antes de MC y ahora del PRI, que estaban obligados a pagar sus prerrogativas. Pero no confundan prerrogativas con Moches o Cuotas. Habrá que preguntarle a Ex Regidores como Marcos Méndez si le pago cuota a Uriel Chávez durante su periodo de regidor, o si igual les han pedido a regidores como Ramón Maldonado de parte de Blanca Álvarez o igual a Lila Ceja. NO ES LO MISMO PEDIR CONTRIBUCIÓN QUE PEDIR UNA CUOTA.
Pasando a otros temas Y NO ME LO CREA, PERO TAMBIÉN RAÚL MORÓN SE HA RODEADO DE GENTE QUE NO CUMPLE. Como su encargado de prensa, que para no cumplir los acuerdos prefiere sacar de los grupos a los que no les quieren cumplir, incluso bloquear. Qué lástima que exista gente que en vez de ayudar, le estorbe.
Soy David Olivera, no me pongo tapabocas para decir las cosas; ni me escondo en un Facebook falso. Pero finalmente ese es mi análisis personal. Usted, como siempre, tiene la última palabra. Déjeme sus comentarios aquí abajo y nos vemos la próxima, muy pronto. Ya sabe, como siempre: SIN TAPABOCAS.













