Apatzingán, Michoacán, 13 de junio de 2026.- En el marco de una reunión con medios de comunicación de Apatzingán, el Partido de la Revolución Democrática de Michoacán (PRDM) respaldó la visión de Vicente González Jiménez, un reconocido empresario nacido y forjado en las entrañas productivas de Apatzingán, cuyo nombre ha comenzado a circular con fuerza en el escenario político municipal tras la difusión de una encuesta en redes sociales que lo posiciona como una figura de interés ciudadano.
En un desayuno con medios de comunicación de Apatzingán el profesor José Manuel Zárate González, integrante del Comité Municipal del PRDM, quien presentó a González Jiménez resaltando su trayectoria como hombre de trabajo y su arraigo en la región.
UN HOMBRE CONSTRUIDO DESDE EL TRABAJO
Vicente González Jiménez es un empresario nacido en Apatzingán, cuya vida ha estado marcada por el esfuerzo y la diversificación productiva. Agricultor de origen, ha sabido ampliar su horizonte hasta convertirse en concesionario de varias estaciones de gasolina, uno de sus negocios más consolidados en la actualidad. A lo largo de los años, González Jiménez ha participado en diversas actividades comerciales en la región, incluyendo negocios en el mercado municipal, experiencias que, aunque modestas en sus inicios, forjaron en él una visión práctica del comercio y las necesidades reales de la ciudadanía.
Lejos de ocultar sus orígenes humildes, González Jiménez lo reivindica como parte de su identidad. «Soy un comerciante, empresario, una persona de trabajo de aquí del Valle de Apatzingán», dijo ante los medios, con una honestidad que contrasta con los discursos grandilocuentes que suelen acompañar las presentaciones políticas.
DE BAJO PERFIL AL ESCENARIO PÚBLICO
Quien lo conoce sabe que Vicente González ha sido siempre un hombre de perfil bajo. Sin presencia en redes sociales y ajeno al ruido mediático, su irrupción en el debate político municipal ha sorprendido a propios y extraños. Sin embargo, él mismo lo explica con claridad: no fue una ambición personal lo que lo llevó a voltear la mirada hacia el municipio, sino la confluencia de un grupo de empresarios y amigos que identificaron la necesidad de sumar personas con capacidad de trabajo y compromiso real con Apatzingán.
«SIEMPRE HE MIRADO MI MUNICIPIO CON MUCHO AMOR Y RESPETO HACIA TODA LA GENTE», afirmó González Jiménez, quien reconoció sentirse nervioso ante los medios, precisamente porque no es un hombre acostumbrado a los reflectores.
UN PROYECTO PARA RECUPERAR LA GRANDEZA DE APATZINGÁN
El empresario Apatzinguense no llegó con las manos vacías. Aunque reservó los detalles para un momento posterior, González Jiménez aseguró tener un proyecto estructurado, elaborado en conjunto con un grupo de empresarios locales, orientado a «darle un nuevo camino a Apatzingán y recuperar su grandeza».
«Mi cabeza es una cabeza con muchas ideas y sé trabajar», señaló, sin caer en promesas vacías pero con una convicción que sus interlocutores calificaron de genuina. El eje central de su visión es la generación de empleo y la reactivación productiva del municipio, temas que, según él, son la preocupación compartida del círculo empresarial que lo respalda.
Al cierre del encuentro, González Jiménez lanzó un llamado directo a la ciudadanía trabajadora de Apatzingán: «Tenemos un proyecto y me gustaría que toda la ciudadanía que sea de trabajo y quiera sumarse, estamos abiertos. Se requieren muchas personas de trabajo para concretar estos planes.»
Cabe destacar que dejo en Claro que no se esta candidateando, pero si dijo que busca generar conciencia y que sabe que la mayor preocupación de Apatzingán esta en la Seguridad, la Generación de Empleo y que el municipio vuelva a ser lo que era antes, donde todo mundo salía con su familia sin el temor y que siempre había en los bolsillos para comprar lo más indispensable para su familia.
El respaldo del PRDM a un perfil empresarial como el de González Jiménez marca un giro estratégico del partido en su apuesta electoral para el municipio, apostando por figuras enraizadas en la economía real y con credibilidad construida desde el trabajo cotidiano, en lugar de cuadros político-partidistas tradicionales.
La pregunta que queda en el ambiente de Apatzingán es si ese capital de trabajo y credibilidad empresarial será suficiente para transformarse en capital político en una Apatzingán que, como el propio González Jiménez reconoce, demanda a gritos nuevos caminos.













