Uruapan, Michoacán , 3 de Junio del 2026.- En un hecho que enciende las alarmas sobre la podredumbre institucional que corroe a las corporaciones de seguridad en el municipio, elementos de la Fiscalía General del Estado (FGE) y de la Guardia Civil lograron la detención de Sebastián Thonatiu “N”, quien se desempeñaba como policía activo de la Policía Municipal de Uruapan, acusado del delito de extorsión agravada.
La información fue ventilada durante una rueda de prensa encabezada por el gobernador Alfredo Ramírez Bedolla y el fiscal general Carlos Torres Piña, quienes buscaron mostrar “resultados” en el combate a la impunidad. Sin embargo, el caso deja al descubierto que el crimen organizado y las bandas extorsionadoras han logrado infiltrar a los propios guardianes del orden.
De acuerdo con la carpeta de investigación, desde el pasado 16 de enero de 2026, una víctima comenzó a recibir mensajes vía WhatsApp exigiéndole 150 mil pesos a cambio de no atentar contra su vida ni sus bienes. Como si fuera una advertencia, esa misma noche dos sujetos a bordo de una motocicleta dispararon contra el domicilio del afectado.
La víctima vivió semanas de terror mientras las amenazas continuaban desde distintos números telefónicos. Fue hasta el 29 de enero cuando la Fiscalía Especializada en Combate al Secuestro y Extorsión detuvo a una persona que cobraba el dinero. Del análisis de su teléfono, las autoridades encontraron comunicación directa con el hoy detenido: el policía municipal Sebastián Thonatiu “N” era quien coordinaba la extorsión desde su propio número telefónico.
Con estos datos, un Juez de Control giró la orden de aprehensión, cumplimentada esta mañana.
Lo más grave: no se trata de un delincuente común, sino de un elemento activo de la Policía Municipal de Uruapan, municipio que actualmente vive una de las crisis de seguridad más agudas de Michoacán, con altos índices de homicidios, desapariciones y, sobre todo, extorsiones que asfixian a comerciantes y ciudadanos.
La FGE refrendó su compromiso de perseguir toda conducta delictiva “sin distinción”, pero el mensaje que queda en la ciudadanía es alarmante: ¿quién cuida a los cuidadores? Mientras sigan operando policías extorsionadores desde adentro, Uruapan seguirá siendo un territorio en disputa donde el delito también porta placa y uniforme.











