Sevina, Nahuatzen, Michoacán,18 de mayo de 2026.- La violencia volvió a teñir de sangre la región Purépecha. Un ataque armado contra la Ronda Comunal de Santa María Sevina dejó dos guardias comunitarios asesinados y uno más gravemente herido, lo que encendió las alarmas entre los pueblos originarios, quienes denunciaron abandono institucional y falta total de garantías de seguridad.
El Consejo Supremo Indígena de Michoacán (CSIM) y autoridades comunales de Sevina responsabilizaron al crimen organizado de la agresión, ocurrida la noche del domingo, cuando un grupo armado irrumpió en la comunidad. Los caídos fueron Jesús Álvarez Gutiérrez e Ignacio Campos Guerrero, quienes, según el comunicado, “heroicamente les hicieron frente” a los atacantes.
“El Estado de Derecho es puro discurso”: el grito desesperado de los pueblos purépechas
En un encendido pronunciamiento dirigido a la presidenta Claudia Sheinbaum, a la secretaria de Gobernación Rosa Icela Rodríguez, al secretario de Seguridad Omar García Harfuch y al gobernador Alfredo Ramírez Bedolla, las comunidades sentenciaron:
“Los discursos y la falsa imagen de un Estado de Derecho en Michoacán han sido eso, meramente discursos; sigue gobernando un poder que ve en la organización comunal y difícil de corromper un enemigo”.
Además, exigieron al Ayuntamiento de Nahuatzen cortar cualquier vínculo con el grupo criminal responsable, pues señalan que los atacantes se refugian en la cabecera municipal.
ALERTA MÁXIMA y amenaza de autodefensa: “Nos reservamos el derecho a actuar”
Ante el recrudecimiento de la violencia, las comunidades se declararon en “estado de alerta máximo” y advirtieron que podrían reforzar sus propios mecanismos de autodefensa, al considerar que el Estado Mexicano no ha podido garantizar la paz.
“Nos reservamos el derecho a actuar y organizarnos, toda vez que no vemos que el Estado Mexicano pueda hacer tal acción”, advirtieron.
El trasfondo: autogobierno vs. crimen organizado
El asesinato de los dos guardias revive la tensión en Nahuatzen y comunidades aledañas, donde los pueblos originarios han impulsado modelos de seguridad comunitaria ante la desconfianza hacia las instituciones y el avance del crimen organizado en territorios indígenas de Michoacán.













