Morelia, Michoacán, 22 de abril de 2026.- A partir del ciclo escolar 2026-2027, Michoacán eliminará el examen de admisión para acceder a la educación media superior pública, sumándose a la estrategia nacional “Mi derecho, mi lugar 2026”. La medida fue celebrada por autoridades como la directora del Iemsysem, Mariana Sosa Olmeda, y la subsecretaria de Educación Media Superior, Tania Rodríguez Mora, como un avance hacia el acceso universal.
Sin embargo, una contradicción ética persiste y no ha sido abordada por las autoridades: aunque se elimina el filtro del examen, quien no pueda pagar la inscripción seguirá sin poder ingresar. En un estado donde persisten altos índices de pobreza, esta condición puede convertirse en una barrera invisible pero efectiva, equivalente al examen que dicen eliminar.
Lo más importante del anuncio:
- DESAPARECE EL EXAMEN DE ADMISIÓN en subsistemas como Cobaem, Cecytem, Telebachillerato, Conalep y los nuevos bachilleratos Margarita Maza.
- Se garantiza un lugar a todo aspirante que cumpla la convocatoria, mediante asignación por preferencias y equidad.
- No se menciona la eliminación de cuotas de inscripción, lo que deja fuera a jóvenes en situación vulnerable.
- LA CONTRADICCIÓN DE FONDO: sustituir un filtro académico por un filtro económico.
- Las cuotas impuestas por directivos escolares y ocultadas como cuotas para hacer mejoras a la escuela persisten.
UN DERECHO A MEDIAS
El discurso oficial habla de “garantizar el derecho a la educación” y de “universalidad”, pero el derecho no es pleno si el ingreso está condicionado a la capacidad de pago. Especialistas en política educativa señalan que, para ser coherente con la Nueva Escuela Mexicana, el siguiente paso lógico sería eliminar también cualquier costo de inscripción o fortalecer becas que cubran ese rubro desde el primer día.
Mientras eso no ocurra, Michoacán habrá dado un paso adelante… pero con una pata atada. La crítica ética no está en la eliminación del examen —que es un avance—, sino en no reconocer que la cuota de inscripción y las famosas cuotas impuestas por supuestos padres de familia para mejoras de la escuela es también una forma de exclusión.



























