Apatzingán, Michoacán, 18 de Febrero de 2026. – En un operativo elementos de la Policía de Investigación de la Fiscalía Regional de Apatzingán asestaron un duro golpe a la delincuencia organizada dedicada al robo de vehículos. La acción, ejecutada con precisión quirúrgica la noche de este miércoles, culminó con la recuperación de una motocicleta robada y dejó en evidencia a una banda que operaba impunemente en la colonia Lázaro Cárdenas.
LA DENUNCIA QUE LO INICIÓ TODO
El cerco se empezó a cerrar gracias a una denuncia formal ante el Ministerio Público. La víctima, lejos de quedarse de brazos cruzados, prendió las alarmas de la Fiscalía, que de inmediato activó a sus mejores investigadores. Con una Carpeta de Investigación en marcha, la autoridad solicitó y obtuvo de un juez la orden de cateo que sería la llave para entrar a la guarida de los ladrones.
ASALTO NOCTURNO A LA MADRIGUERA DE LOS LADRONES
Con la orden judicial en mano y el sigilo como bandera, los agentes de la Fiscalía Regional se aproximaron a la Segunda Privada de José María Pino Suárez #7. Eran alrededor de las 20:00 horas cuando la noche estalló: los policías investigadores irrumpieron en el domicilio de la colonia Lázaro Cárdenas, un lugar que, según fuentes policiales, funcionaba como un escondite seguro para vehículos con reporte de robo.
Dentro del inmueble, la escena era la esperada: una moto Italika, color gris, modelo 2024, estaba resguardada como un tesoro malhabido. Sin embargo, para los agentes, esa moto representaba una evidencia irrefutable. Al verificar los números de serie, la confirmación fue inmediata: la unidad contaba con reporte de robo vigente.
Sin tiempo que perder, los elementos de la Policía de Investigación aseguraron la unidad y la pusieron a disposición de las autoridades correspondientes. La motocicleta, que había sido arrebatada a su legítimo propietario, ahora será devuelta tras el exitoso operativo.
Con este golpe, la Fiscalía Regional de Michoacán demuestra que no hay escondite seguro para el crimen. La colonia Lázaro Cárdenas fue testigo de que la ley llega, catea y recupera lo robado, enviando un claro mensaje a las bandas delictivas: en Apatzingán, el que roba, termina tras las rejas y sin el botín.























