Ciudad de México, 3 de febrero de 2026 – En un discurso que estremeció al Pleno del Senado, el senador michoacano Raúl Morón Orozco presentó una iniciativa legislativa que podría cambiar radicalmente el destino de millones de toneladas de comida y, con ello, la vida de millones de mexicanos que hoy enfrentan hambre.
LA CIFRA QUE ESTRECHA EL CORAZÓN: 34% DE LA PRODUCCIÓN ALIMENTARIA ACABA EN LA BASURA
Mientras 20 millones de toneladas de alimentos se desperdician anualmente en México, comunidades enteras –especialmente zonas rurales, indígenas y urbanas marginadas– sobreviven con carencias nutricionales severas. «Es irracional e inhumano», declaró Morón Orozco, quien propone Transformar este Desperdicio Masivo en un Modelo de Justicia Social y Bienestar Colectivo.
EL CAMBIO RADICAL: DONACIÓN OBLIGATORIA VS. DESTRUCCIÓN COMERCIAL
La iniciativa presenta un giro de 180 grados en la gestión alimentaria nacional:
PROHIBICIÓN TOTAL de la destrucción de alimentos por motivos ideológicos o comerciales
DONACIÓN OBLIGATORIA de alimentos no vendidos pero aptos para el consumo
REDISTRIBUCIÓN ÉTICA hacia asilos, casas-hogar, hospitales públicos, refugios para personas en situación de calle y comunidades marginadas
REGISTRO NACIONAL DE DONADORES con estímulos fiscales para productores y procesadores que se sumen
EL INCENTIVO: BENEFICIOS FISCALES PARA QUIENES ALIMENTEN A MÉXICO
El sector agroalimentario recibirá estímulos económicos al incorporarse al sistema de donación, garantizando estrictas normas sanitarias en todo el proceso. «En Michoacán, líder productor, no permitiremos que el esfuerzo del campo termine en la basura», enfatizó el senador morenista.
SOBERANÍA ALIMENTARIA Y JUSTICIA SOCIAL: UN COMPROMISO CON LA GENTE
Morón Orozco reafirmó que esta reforma «es un acto de solidaridad humana» que busca construir «un México y un Michoacán donde la soberanía alimentaria y la justicia social caminen de la mano», garantizando acceso universal a una nutrición digna.
PUNTO CLAVE: Esta iniciativa no solo aborda el desperdicio alimentario –uno de los mayores problemas éticos y logísticos del país– sino que lo convierte en una oportunidad histórica para combatir el hambre y fortalecer la seguridad alimentaria nacional.























