ZAMORA, Michoacán, 2 de febrero de 2026.– La furia criminal ha convertido a Zamora en una zona de guerra, y la respuesta oficial es un silencioso y aterrador letargo. Anoche, en una zona de terror en un centro botanero de la colonia 20 de Noviembre cobró dos vidas más: un hombre y una mujer ejecutados a balazos. Con este nuevo baño de sangre, la estadística del horror salta a OCHO personas asesinadas en apenas DOS DÍAS, según revelaron fuentes policiales a agenciaesquema.com.
Mientras las víctimas caían alrededor de las 21:30 horas, la inacción gritaba más fuerte que los disparos. El Gobierno Municipal, emanado del PAN, permanece de brazos cruzados, sin una estrategia visible frente a la barbarie que consume a la ciudad. Su silencio y pasividad son cómplices del clima de impunidad.
Pero la incompetencia no es solo local. El ataque desnuda el colosal y sangriento fracaso del «Plan Michoacán», esa promesa de seguridad que el gobernador Alfredo Ramírez Bedolla y el gobierno federal vendieron con bombo y platillo. La realidad los desmiente a balazos: una crisis de seguridad que crece cada minuto.
El conteo de la muerte es imparable: los dos cuerpos en el botanero se suman a los seis homicidios previos, pintando un panorama de emergencia total y abandono institucional. ¿DÓNDE ESTÁ LA AUTORIDAD? La Fiscalía Regional solo se limitó a levantar los cuerpos y llevarlos al SEMEFO, en un macabro ritual que ya parece normal.
La ciudadanía, atrapada entre el crimen y la indiferencia de sus gobernantes, clama justicia. Con un Gobierno Municipal (PAN) paralizado y un plan estatal hecho trizas, Zamora se pregunta: ¿QUIÉN NOS PROTEGE? El miedo y la indignación crecen a la misma velocidad que el número de víctimas.
Fuente: agenciaesquema.com



























