Apatzingán, Michoacán, 30 de marzo de 2026.– En una maniobra quirúrgica que rompió los esquemas de vigilancia del crimen organizado, la Fiscalía General del Estado de Michoacán (FGE), en coordinación con la Secretaría de la Defensa Nacional (DEFENSA), la Guardia Nacional (GN) y la Guardia Civil (GC) , logró desmantelar una sofisticada red de espionaje callejero, asegurando y retirando 11 “Ojos del Crimen” —un sistema de cámaras de videovigilancia ilegal— que funcionaban como un puesto de mando invisible para monitorear los pasos de las fuerzas del orden.
El operativo, descrito por las autoridades como un golpe estratégico contra la impunidad, se desplegó en varias colonias clave de Apatzingán. Los dispositivos no eran simples cámaras: estaban camuflados en postes de energía eléctrica, torres de telefonía y fachadas de puntos neurálgicos, con una mira especial puesta en la central camionera, un sitio considerado estratégico para el trasiego de información y logística delictiva.
Estos aparatos clandestinos, conocidos coloquialmente como “parásitos”, funcionaban como una alarma temprana para los grupos criminales. Su única misión era alertar sobre la presencia de autoridades, permitiendo a los generadores de violencia escapar, esconder arsenales o entorpecer los operativos. Al ser erradicados, la FGE dejó ciega a la delincuencia en varios sectores del municipio.
Los 11 artefactos fueron retirados bajo estricto protocolo legal y puestos a disposición del agente del Ministerio Público. Ahora, serán sometidos a análisis periciales para determinar su origen, las redes de transmisión de datos y el vínculo directo con conductas que la ley tipifica como delitos graves.
El mensaje desde la cúpula fiscal no pudo ser más contundente. Carlos Torres Piña, Fiscal General del Estado, ha sido enfático: “En Michoacán no se tolerará la operación de mecanismos que atenten contra la seguridad de la ciudadanía. Vamos con todo contra la infraestructura que la delincuencia utiliza para seguir operando”.
Con este aseguramiento, la FGE refrenda su compromiso de recuperar el control de los territorios para la población. La premisa es clara y se ejecuta con firmeza: cerrar todos los espacios a la impunidad, arrancar los ojos electrónicos del crimen y devolver la tranquilidad a las y los michoacanos.


























