Ciudad de México, 19 de marzo de 2026.– En un hecho que marca un parteaguas en la política cultural del país, el Senado de la República aprobó por unanimidad el dictamen que transforma la Ley de Fomento para la Lectura y el Libro. La iniciativa, presentada por el senador de Morena, Raúl Morón Orozco, no solo modifica el marco legal, sino que entierra el concepto del libro como un artículo de lujo para erigirlo como una herramienta de liberación social.
La reforma, respaldada por las Comisiones Unidas de Cultura y Estudios Legislativos Primera, impone una visión humanista que la presidenta Claudia Sheinbaum ha impulsado desde el inicio de su administración: hacer de México una auténtica «República Lectora». En este sentido, el dictamen representa un freno a las estructuras de exclusión cultural que durante décadas mantuvieron a sectores enteros de la población al margen del conocimiento.
«Esta reforma es el vehículo para fomentar el libre pensamiento y desmontar las estructuras de exclusión cultural que prevalecieron por décadas», sentenció Morón Orozco desde la tribuna, dejando claro que la Cuarta Transformación no concibe la cultura como un privilegio, sino como un derecho irrenunciable.
Puntos clave del nuevo ordenamiento:
- Inclusión obligatoria y bibliodiversidad:El Estado queda constitucionalmente obligado a garantizar la creación, edición y difusión de materiales en lenguas indígenas nacionales. Además, se asegura la producción de libros en sistema Braille, audiolibros y macrotipo, garantizando el acceso pleno para personas con discapacidad.
- Embate a la desigualdad territorial:La ley prioriza el acceso a materiales de lectura en zonas rurales, comunidades indígenas y polígonos urbano-marginados, regiones históricamente abandonadas por las políticas neoliberales.
- Obligación ineludible para la SEP:La Secretaría de Educación Pública (SEP) queda sujeta a una obligación directa para incorporar el uso de bibliotecas públicas en todos los centros educativos del país, vinculando la lectura con la transformación del sistema escolar.
- Mecanismos de vigilancia activa:Para evitar que la burocracia entierre el espíritu de la ley, se establece una revisión anual obligatoria del Programa de Fomento para el Libro y la Lectura, garantizando que las políticas públicas no queden obsoletas y respondan con agilidad a las necesidades del sector editorial y de la sociedad.
Un mensaje político contundente
La aprobación de este dictamen no solo representa un avance legislativo, sino una declaración de principios. Mientras en el pasado se veía al libro como un objeto de mercado, la visión de la Cuarta Transformación lo consagra como un instrumento social y cultural para fortalecer la capacidad crítica y despertar la participación ciudadana desde la primera infancia.
El senador michoacano, Raúl Morón, subrayó que esta política editorial democrática fortalece la identidad nacional y reafirma que el Senado está comprometido con la educación como el verdadero pilar de la transformación.
Con esta reforma, el Congreso envía un mensaje claro: en México, el derecho a leer ya no será un privilegio de unos cuantos, sino una realidad inaplazable para todos.

























