Morelia, Michoacán, 10 de Enero de 2026.– Yesenia Méndez Rodríguez, secretaria particular de la viuda del exalcalde de Uruapan, Grecia Quiroz, recuperó su libertad tras declarar ante el Ministerio Público. Sin embargo, su caso ha dejado al descubierto una serie de graves irregularidades institucionales y un opaco silencio por parte de las autoridades que obligan a un examen crítico y ético de los hechos.
Según información confirmada, Méndez Rodríguez fue liberada anoche después de ser “requerida” por la Fiscalía. Lo más alarmante es que esta detención se ejecutó sin una orden de aprehensión vigente en su contra, un hecho registrado, no obstante, en el Registro Nacional de Detenciones. Este documento oficial detalló lugar, hora y autoridad, a pesar de la falta del mandamiento judicial que la ley exige.
El núcleo del escándalo ético y legal reside en el silencio de las autoridades. Hasta el momento, LA FISCALÍA GENERAL DEL ESTADO (FGE) DE MICHOACÁN NO HA EXPLICADO DE MANERA PÚBLICA Y CLARA BAJO QUÉ CALIDAD JURÍDICA FUE DETENIDA LA SECRETARIA, ni los motivos concretos de su privación de libertad. Este HERMETISMO INSTITUCIONAL VIOLA EL DERECHO FUNDAMENTAL A LA LEGALIDAD Y A LA DEBIDA JUSTIFICACIÓN DE CUALQUIER ACTO DE AUTORIDAD, erosionando la confianza ciudadana en las instituciones.
La detención se vinculó, según versiones periodísticas, a la supuesta filtración de información sobre los movimientos del alcalde Carlos Manzo, asesinado por el Cártel Jalisco Nueva Generación en noviembre de 2025. No obstante, al no existir cargos formales ni una explicación oficial, SE ABRE LA PUERTA A ESPECULACIONES SOBRE UN POSIBLE USO ARBITRARIO DEL PODER PUNITIVO DEL ESTADO.
Tras su liberación, Yesenia Méndez publicó en redes sociales: «Gracias a todos los amigos por sus buenos deseos y a Dios por permitirme estar con mi familia». Este mensaje personal contrasta con la ausencia total de una comunicación institucional que rinda cuentas.
La omisión de pronunciamientos por parte de autoridades estatales y municipales agrava la situación, PINTANDO UN CUADRO DE DESCOORDINACIÓN y, peor aún, de posible complicidad o negligencia ante un acto que pudo ser ilegal desde su origen. Este caso plantea preguntas incómodas: ¿Se utilizó el aparato estatal para una intimidación o coerción injustificada? ¿Por qué la Fiscalía, órgano garante de la legalidad, actúa con tal opacidad?
La sociedad michoacana y mexicana merece una respuesta clara. LA OPACIDAD EN UN CASO CON TINTES POLÍTICOS Y DE ALTO PERFIL NO ES UN ERROR ADMINISTRATIVO, SINO UNA FALTA ÉTICA GRAVE QUE ATENTA CONTRA EL ESTADO DE DERECHO.
La libertad de Yesenia Méndez no cierra el caso; por el contrario, abre una herida institucional que exige transparencia, explicaciones y, de ser necesario, la depuración de responsabilidades para evitar que la detención arbitraria se normalice como una herramienta de poder.
































