APATZINGÁN, Michoacán, 1 de Enero de 2026.– El inicio del año se tiñó de y sangre en Apatzingán tras una nueva demostración de barbarie e irresponsabilidad criminal. Según reportes de la Guardia Civil, sujetos armados dispararon indiscriminadamente al aire, desatando una lluvia de plomo que cobró una víctima inocente y pudo terminar en una tragedia infantil.
EL PRIMER EPISODIO DE HORROR ocurrió en la madrugada de este jueves en la colonia Lázaro Cárdenas. José Antonio M. V., de 31 años, fue impactado por una bala perdida mientras estaba fuera de su propia casa. La bala lo alcanzó en la pierna izquierda, a la altura de la espinilla, obligándolo a ser trasladado de urgencia en un vehículo particular al Hospital General. El impacto le produjo una herida por proyectil de arma de fuego, y su testimonio es la única evidencia del origen del disparo que lo lesionó.
Pero la pesadilla no terminó ahí. EN UN SEGUNDO HECHO ESCALOFRIANTE, OTRA BALA PERDIDA ATRAVESÓ EL TECHO DE LÁMINA DE UNA VIVIENDA Y CAYÓ A ESCASOS CENTÍMETROS DE DONDE DORMÍA UNA INOCENTE BEBÉ. El proyectil se incrustó en el suelo, a solo unos metros de la menor, en un episodio que por milagro no se convirtió en la noticia más dolorosa del año.
Las autoridades confirmaron ambos incidentes, pero la impunidad reina. Elementos de la Guardia Civil realizaron las diligencias, pero hasta el momento NO HAY DETENIDOS NI SE CONOCE EL ORIGEN de los disparos que sembraron el pánico. Mientras, el hombre herido continúa recibiendo atención médica, un recordatorio vivo de cómo la locura de unos pocos pone en riesgo la vida de toda una comunidad.
La pregunta que grita la ciudadanía es: ¿Hasta cuándo? ¿Cuántas vidas inocentes deben estar a merced de las balas «perdidas» de los criminales?



























